FIMOSIS EN ADULTOS, ¿HAY QUE OPERAR?

¿Qué es la fimosis en adultos?

Se denomina fimosis al problema anatómico del prepucio, parte de la piel del pene que normalmente recubre el glande, que consiste en una estrechez del mismo causada por un anillo de tejido fibroso que impide que se deslice de forma suave y fácil descubriendo el pene. De esta forma podemos decir que un prepucio sano debería poder retraerse completamente, quedando el glande totalmente al descubierto durante una erección, sin molestias ni dolor. En el caso de que esto no sea posible, lo más habitual es realizar la operación de fimosis, circuncisión.

¿Qué tipos de fimosis en el adulto podemos encontrar?

Tal y como hemos comentado anteriormente la fimosis se define como la incapacidad para retraer el prepucio por detrás del surco balano prepucial del glande, de manera pasiva o activa durante la erección. Esta enfermedad se caracteriza por generar desde pequeñas molestias durante las relaciones sexuales o la masturbación, infecciones locales o del tracto urinario, hasta incluso retención aguda de orina (RAO) cuando se presenta su grado máximo (esclerosis de prepucio).

La fimosis en adultos se puede presentar en tres estadios:

  • Fimosis puntiforme: aquella en la que el orificio prepucial es de un diámetro mínimo, apenas apreciable, con la piel circundante de aspecto y grosor normales.
  • Fimosis cicatricial o anular no retraible: aquella en que la piel que rodea el orificio prepucial esta indurada o engrosada, habitualmente por balanopostitis previas.
  • Fimosis anular: aquellos casos que no puedan incluirse en ninguno de los dos grupos anteriores, estando el prepucio estrechado en mayor o menor medida y por alguna circunstancia existan complicaciones o fracaso para la retracción.

¿Qué síntomas son característicos en las fimosis del adulto?

El principal y más evidente síntoma de fimosis en el adulto es la incapacidad para retraer el prepucio sobre el glande sobre toda durante la erección. Esta incapacidad produce dolor intenso durante la práctica de relaciones sexuales e incluso las impide, provocando en la mayoría de ellas insatisfacción sexual. Si el grado de fimosis es menor, es posible alcanzar satisfacción durante las relaciones sexuales pero aumenta la prevalencia de lesiones cutáneas, heridas y grietas en la piel del prepucio pudiendo empeorar con ello los síntomas y las características de la fimosis en el adulto.

En grados severos de fimosis podemos encontrar dificultad durante la micción ya que el grado de retracción y de diámetro de apertura del prepucio es tan pequeño que impide la salida de la orina de forma fisiológica pudiendo provocar retenciones de orina aumentando con ello la tasa de infecciones urinarias e incluso la retención aguda de orina, médicamente conocida como RAO.

En casos moderados y/o severos en los que la retracción del prepucio es muy dificultosa se produce un acúmulo de sustancias excretadas durante la eyaculación, la micción y la sudoración que provocan un aumento en la tasa de inflamaciones e infecciones del prepucio y del pene.

¿Cuál es el tratamiento de la fimosis en el adulto?

La solución definitiva para la fimosis en el adulto es la intervención quirúrgica. Las indicaciones para la realización de la circuncisión en los adultos que padecen de fimosis son claras y suelen centrarse en aquellos varones que presentan un grado moderado o severo de fimosis y que presentan problemas durante el desarrollo de las relaciones sexuales o presentan complicaciones secundarias como infecciones e inflamaciones del prepucio o pene de repetición. Por supuesto, la afectación severa de fimosis en el adulto está indicada la circuncisión en la totalidad de los varones afectados, salvo contraindicación quirúrgica por comorbilidad del paciente.

La anestesia en la intervención quirúrgica de fimosis en el adulto o circuncisión es generalmente tópica mediante la inyección de anestésicos locales como la mepivacaina o la lidocaína en el dorso del pene y alrededor de la corona del glande.

La operación de fimosis, circuncisión es generalmente sencilla, de duración aproximada entre los 30 y los 40 minutos y una recuperación rápida y total que suele rondar los 15 días hasta la caída de los puntos de sutura.